Salamanca, Gto.- La Ciudad de los Niños festejó 32 años de vida. Un grupo de 282 niños, jóvenes y adultos, celebraron esta dicha con una misa solemne. Mariachi, banda y una verbena popular adornó el marco del aniversario de la casa de asistencia social y espiritual.
Pedro Gutiérrez Farías, Cura responsable de brindar fortaleza, alegría, bondad y fuerza espiritual a quienes nunca tuvieron el calor de un hogar dijo, “Damos gracias a Dios por permitirnos tener un acontecimiento como este, estamos agradecidos por tanto bien y tanto don que nos ha brindado; agradecemos a la ciudadanía el ofrecernos muchos bienes no solo en lo material, sino en lo espiritual.

Agregó, estos treinta y dos años de trabajo los resumimos en dos partes muy bonitas, la primera en blanco y la segunda en negro, porque hemos tenido momentos muy buenos y difíciles. Hemos logrado sonrisas, lágrimas, amigos, enemigos, pero creo que las ganancias son inmensamente grandes”.
El Padre Pedro Gutiérrez, expuso que el proyecto de la Ciudad de los Niños ha brindado resultados óptimos para el beneficio de los 282 chiquillos que viven en el lugar.
Se consideró como un consentido de la Santísima Trinidad, toda vez que los logros han sido incontables y emanados de la mano de Dios.
La eucaristía para agradecer los 32 años de existencia se concelebró a las 17:00 horas, donde los invitados especiales fueron los propios habitantes de la Ciudad de los Niños y amigos allegados; la ceremonia eclesiástica fue desarrollada por los sacerdotes Pedro Gutiérrez Farías, Juan Manuel Cuevas, José Natividad Rodríguez, Víctor González, Humberto Rivera y Zambrano.
Al concluir la celebración los habitantes de la Ciudad de los Niños, protagonizaron una convivencia singular donde los antojitos mexicanos fue el platillo principal; música de viento al son de las mañanitas fue la pieza que abrió la verbena popular que concluyó con el reencuentro de amigos y compañeros que convertidos en profesionistas y padres de familia recordaron la entrega y generosidad que les brindó el que antes fuera su hogar, la Ciudad de los Niños.
