Cuando nos referimos a la seguridad, estamos tan tensos, que a veces solo pensamos en la personal y luego en cualquier otro tipo que pueda existir.
Sin embargo, dentro de toda la gama de seguridades existentes, de nueva cuenta me referiré a la que tiene que ver con el tránsito, toda vez que no es atendida la ciudadanía en sus necesidades por las autoridades que deben hacerlo con los fines sociales que les corresponden ya que, normalmente, lo hacen por la cuota personal en que la mayoría actúa.
De hecho, algunos de los puntos que expondré, provienen de distintos lectores que me han obsequiado su tiempo, tanto en la lectura de mis ensayos como en las líneas y comentarios que han tenido a bien dirigirme.
Y les anticipo que la mayoría de las inconformidades se manifiestan contra las autoridades por su doblez y falta de firmeza en hacer valer las normas, en tiempo y forma; además y, sobre todo, porque ya no actúan con discreción ni se cohíben en obtener beneficios personales sino que se han descarado con el alarde de una total falta de escrúpulos y equidad en el ejercicio de su actividad, a ciencia y paciencia de la propia ciudadanía.
Por ejemplo, en todo el territorio nacional se ven circulando, tanto en caminos rurales como, sobre todo, en calles y avenidas urbanas, vehículos automotores con placas extranjeras, muchos con vidrios polarizados oscuros y otros que se están comercializando, tanto en la vía pública como fuera de algunos lotes de autos.
Salvo error, esos vehículos estaban autorizados para internarse dentro del territorio nacional, siempre y cuando sus propietarios estuvieran regresando a radicar en el país y además, que tales vehículos debían ser para uso exclusivamente agrícola.
Lo curioso es que, si bien es cierto que hay algunas camionetas para labores del campo, no menos cierto es que los que prevalecen circulando son coches y, muchos de éstos, conducidos por servidores públicos o sus familiares. Esto, en el mejor de los casos ya que, una gran cantidad de tales vehículos solo se utilizan para la comisión de delitos de diversa índole.
Es importante resaltar que estos vehículos “chocolates”, son altamente económicos, tanto por su dudosa procedencia como por una documentación muy parecida a la legal, lo que les permite tener un precio muy inferior al “oficial”.
Por otra parte, quienes poseen esos vehículos tal vez paguen solo una “gratificación”, directa o indirectamente a determinadas autoridades y, además, no pagan impuestos (placas y tenencia) y, en casos de accidente, ha sucedido que prefieren perder la unidad y darse a la fuga que enfrentar la responsabilidad por los daños o lesiones que hayan ocasionado.
¿Pagar verificaciones? ¿Para qué? Un gasto innecesario aunque la unidad parezca locomotora de carbón y deje, no solo una espesa estela de humos negros sino una peste insoportable que, con otra “gratificación” oportunamente entregada, a quién se deba, cuándo sea y con lo que se acuerde, todo sigue igual.
Y, a propósito de placas, tampoco les preocupa a los propietarios o poseedores de vehículos “chocolates” el tenerlas o no, o si algún gobierno las obsequia o las cobra porque, al tener placas extranjeras o una cartulina o calcomanía en el parabrisa o medallón que tengan las iniciales de “CONDEFA” (Comité Nacional Pro defensa de la Economía Familiar) entre otros muchos que existen, ya saben que tienen patente de corso para brincarse las normas, a ciencia, paciencia, tolerancia y permisividad de la autoridad.
¡Pero no deje usted de pagar la tenencia o las placas porque le amenazan con el embargo de su unidad o bienes suficientes para cubrir el adeudo respectivo al gobierno!
Para estas personas que tiene vehículos “chocolates”, los gravámenes e impuestos no existen. Para hacienda, para tránsito federal, estatal o municipal o para la tesorería, estas personas y vehículos no existen. Es decir, en estos casos se vive en el país de “nunca jamás” o pudiera decirse, también, que son ciudadanos vecinos de Alicia en el país de las maravillas.
Y en caso que el gobierno decidiera dar los primeros pasos para regularizar esas anomalías, salen todos los “chocolates” a la calle, obstaculizan las vías generales de comunicación y no pasa nada porque... ¡ahí vienen las elecciones!
¿Y los que sí pagamos impuestos y cumplimos con la normas? Pues por “tarugos” podría ser la respuesta de algunas autoridades, obligando a la ciudadanía a que, en lugar de impuestos, mejor pague su “cuota de cooperación” con las personas del “CONDEFA”, y de esa manera se proteja nuestra economía familiar con todos los ahorros posibles y ello, a pesar de tener auto adquirido en México dentro de los lineamientos normativos.
Es deber del gobierno proteger la economía familiar de la ciudadanía, como se supone que debe hacerlo puntualmente ya que, de otra manera, la ciudadanía habrá de ver directamente por sus intereses.
Aquí, de lo único que se trata es de que prevalezca la responsabilidad de las entidades del gobierno así como la equidad entre, para y con la ciudadanía.
Por una mejor sociedad o, usted, ¿qué opina?
Universalmente les deseo a todos, hoy y siempre, Salud, para que logremos nuestros objetivos en la vida; Fuerza, para que no nos desalentemos ante las adversidades y, Unión, para que no seamos divididos en nuestras convicciones.