Ciertamente ya en varios países de Centro y Sud América sus destinos han sido dirigidos o están siendo dirigidos por una mujer y, lo más fácil es decirle “presidenta” ya que, si al varón se le dice “presidente”, para muchas personas les parecerá lógico que si es mujer, entonces habrá que decirle “presidenta”.
Como se perfilan las situaciones para un futuro cercano en México, no se puede descartar ninguna posibilidad, toda vez que la experiencia nos ha demostrado y hemos visto favoritos que pierden y rezagados que ganan. Simplemente recordemos la fábula del griego Esopo titulada “La liebre y la tortuga”.
Por otra parte, es preciso reconocer que una gran mayoría de maestros están más dedicados a “la grilla” y no a precisar el conocimiento de la Lengua Castellana en sus alumnos, por lo que no nos caería mal recordar que la “ortografía” es el conjunto de normas que regulan la escritura de una lengua.
Así las cosas, al Lic. en Castellano y Literatura V. Molina, peruano, le ha parecido interesante difundir una de las “Reglas Ortográficas” que ha caído como anillo al dedo y que por este medio la participo:
“En español, el plural en masculino implica ambos géneros. Así que al dirigirse al público, no es necesario ni correcto decir “peruanos y peruanas”; “compañeros y compañeras”; “niños y niñas”, etc., como un ex presidente del Perú puso de “moda” y ya muchos políticos y comunicadores, a nivel nacional por televisión, continúan con el error.
Decir ambos géneros es correcto, sólo cuando el masculino y el femenino son palabras diferentes. Por ejemplo: “mujeres y hombres”; “toros y vacas”; “damas y caballeros”, etc.
Y aquí viene lo bueno de lo que es un detallito lingüístico: ¿presidente o presidenta?...”
Sugiere el autor que conviene que aprendamos bien el español de una vez por todas y no es que esté en contra del género femenino, sino del mal uso del lenguaje y que se deje uno de demostrar desconocimiento o que se quiera ser muy ocurrente. Y repite la pregunta: ¿Presidente o presidenta?
“… en español existen los participios activos como derivados verbales, como por ejemplo: el participio activo del verbo atacar, es atacante; el de sufrir, sufriente; el de cantar, cantante; el de existir, existente, etc.
Entonces, ¿cuál es el participio activo del verbo ser? Y responde: El participio activo del verbo ser es: “ente”. El que es, es el ente. Tiene entidad. Por esta razón, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega la terminación “ente”.
Por lo tanto, la persona que preside, se le dice “presidente”, no “presidenta”, independientemente de su género.
Se dice capilla “ardiente”, no “ardienta”. Se dice “estudiante”, no “estudianta”. Se dice “adolescente”, no “adolescenta”. Se dice “paciente”, no “pacienta”. Se dice “comerciante”, no “comercianta”. Se dice “cliente”, no “clienta”.
La Sra. Cristina Fernández de Kirchner, para aquellos que andan atrasados de noticias, es la actual “presidente” de Argentina. Dilma Rousseff, de Brasil, ha recibido felicitaciones como “Presidenta” (y en internet aparece también como “presidenta”), pero no se le dice “presidenta” por cuestiones ideológicas o de género, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española.
Vean ustedes este ejemplo respecto a cómo sonaría y se vería el hecho de hablar mal, sin conocimiento de la lengua castellana: La “pacienta” era una “estudianta” “adolescenta” “sufrienta”, “representanta” e “integranta” “independienta” de las “cantantas” y también “atacanta”. La velaron en la capilla “ardienta” ahí “existenta”.
¡Qué mal suena ahora “presidenta”! ¿No les parece? Es siempre bueno aprender “qué” y “como” estamos hablando.
El autor espera que este mensaje llegue a todos nuestros conocidos latinoamericanos con la esperanza y buen entendimiento de que es preciso hacer buen uso de nuestro hermoso idioma.”
“… Oirán una y otra vez y no entenderán; mirarán y volverán a mirar, pero no verán; porque este pueblo ha endurecido su corazón, ha cerrado sus ojos y tapado sus oídos con el fin de no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni comprender con el corazón…” (Mt 13, 1-23)
Por cierto, al firmar el Lic. Molina, especifica que es “Licenciado en Castellano y Literatura, y no en “Castellana” y “Literaturo”.
Universalmente les deseo, hoy y siempre, Salud, para que logremos nuestros objetivos en la vida; Fuerza, para que no nos desalentemos ante las adversidades y, Unión, para que no seamos divididos en nuestras convicciones.