A partir de la reciente reunión cumbre entre los países de América Latina y el Caribe, los presidentes de México y Brasil intensificaron sus acercamientos con la intención de suscribir un acuerdo de libre comercio entre ambos. Con este motivo, la Secretaria de economía ha venido realizando desde hace meses, las consultas con los diversos sectores productivos del país, entre ellos la cadena cuero calzado, recibiendo justificadamente el rechazo generalizado como respuesta.
Desde hace varias semanas la Cámara de Calzado de Guanajuato y Jalisco entregaron al Gobierno federal los estudios que demuestran que las condiciones del sector entre México y Brasil, del cual también tenemos copia, y nos ponen en una gran desventaja para competir y sostener al mismo tiempo la planta productiva y el empleo de miles de guanajuatenses en el corto y mediano plazo.
Aunque las condiciones económicas entre México y Brasil son similares ya que ambos forman parte de las principales economías emergentes del mundo y son las dos más grandes de América Latina, Brasil mantiene cerrada su economía con programas de protección a su industria que no tenemos en México.
Sería el primer Tratado de libre comercio que firma Brasil con otro país del mundo, lo que también nos habla de una economía cerrada y proteccionista, mientras México ha venido sosteniendo desde hace años una política de apertura casi total con muchos países del orbe que ha venido eliminando los aranceles de importación a muchísimos productos.
Esta política de intercambio comercial, ha propiciado, ciertamente por una parte, que muchos mexicanos puedan acceder a bienes y servicios más baratos, aunque no siempre de la mejor calidad y por la otra, que muchos productores mexicanos hayan podido exportar en mejores condiciones sus productos a los países que también han venido eliminando sus impuestos a las importaciones de México.
La competencia es buena porque nos ayuda a hacer mejor las cosas, sin embargo las condiciones también cuentan y el horno no está para bollos. Todavía estamos en proceso de recuperación de la crisis económica del año pasado que dejó a mucha gente sin trabajo.
Tengo que manifestar mi preocupación, porque me han hecho llegar el documento en el que pretende justificar la Secretaría de Economía su promoción a favor de un eventual tratado comercial con Brasil en el que se subrayan las supuestas ventajas del mismo haciendo ver que con ello, los mexicanos iremos a conquistar el mercado brasileño y con ello se abrirán miles de fuentes de trabajo.
No considera en lo absoluto, qué estrategias habrán de desarrollar los brasileños, en las condiciones proteccionistas que hoy tienen sus industriales, para venir a comercializar en México sus productos.
Bajo el análisis de datos duros, en lo general el TLC con Brasil puede ser bueno, pero cuando entramos a las particularidades de los sectores productivos, como es el caso de la cadena cuero calzado y el sector agropecuario, inclusive, se verían seriamente afectadas.
En todo acuerdo comercial hay riesgos sin lugar a dudas, el reto para los productores mexicanos sería calificar mejor en calidad y precio para vender más y exportar más generando con ello más empleos, antes que dejarnos vencer y sentirnos derrotados frente a una globalización inhumana que parece irreversible.
El Senado de la República tendrá la última palabra en este tema pues le corresponde ratificar o no los acuerdos internacionales que pretenda suscribir el Ejecutivo Federal. En su momento vamos evaluar ese posible tratado, pero estaremos atentos para cuidar que con ello no se pierda el empleo de ningún mexicano; mantendremos nuestra alianza en este asunto con los trabajadores y los industriales de la cadena cuero calzado de Guanajuato y de Jalisco.
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