Dedicación de la Basílica de san Juan de Letrán en Roma
(es la catedral del Papa)
Del libro del profeta Ezequiel 47,1-2.8-9.12
Salmo responsorial(salmo 45)
De la primera carta de san Pablo a los corintios 3,9-11.16-17
Del Evangelio según san Juan 2,13-22
Iglesias, basílicas, santuarios…nuestras ciudades, pueblos y comunidades rurales están diseminadas de “lugares sagrados” en los cuales se refleja la tradición secular de fe de un pueblo. Construidos con arte, testimonian el tiempo pasado, las alegrías y los sufrimientos de regiones, a veces incluso conflictos y experiencias dolorosas, acontecidas a través de los siglos. Pero existe también una Iglesia hecha de piedras vivas, habitadas por el Espíritu Santo.
Tantas experiencias, una sola Iglesia
La variedad de las iglesias de piedra testimonia la variedad de las personas que en torno a ellas se reúnen: el modo con el cual oran los irlandeses, por ejemplo, es diverso de aquel con el que oran los africanos…sin contar los ritos y hábitos que enriquecen la Iglesia y la hacen encarnada en las culturas de cada nación y de cada tiempo. Desde el principio es testimoniada en el Nuevo Testamento la característica de toda Iglesia particular: de Éfeso a Jerusalén, de Roma a Cartagena…ya san Ignacio de Antioquía hablaba de una comunión con la Iglesia de Roma que detiene la “presencia de la caridad”. Celebrando, pues, esta fiesta de la Dedicación de la Basílica de san Juan de Letrán, recordamos ante todo que estamos en comunión los unos con los otros, no obstante la diversidad, y todos estamos en comunión con el Papa. En efecto, este lugar conocido como el laterano fue en el siglo IV habitación oficial del Papa y la Basílica adyacente fue dedicada a los dos Juanes, el bautista y el evangelista, y considerada la Iglesia madre de todas las iglesias, hospedando incluso las sesiones de cinco grandes concilios ecuménicos. Una red invisible tiene ligadas, pues, a todas las construcciones en el mundo donde se reúnen las comunidades de los creyentes: en todas. En todas nos encontramos en el nombre del mismo Cristo Señor, jefe y cabeza de la Iglesia. Ellas nos llaman cada día a la presencia de Dios en medio de nosotros. Nos dicen que de algún modo la Iglesia está toda en cada una de ellas: sobre todo allá donde una catedral nos recuerda la unión apostólica a través del obispo con todos los obispos del mundo y con el obispo de Roma. La Iglesia es católica, es decir, universal; y es particular, porque está presente en cada país; visible, porque el edificio de piedra nos habla de un lugar concreto donde la comunidad celebra y vive; encarnada, porque están construidas con el gusto y la sensibilidad de cada tiempo y cultura.
Todo hombre dedicado a Dios
En Jerusalén el templo era el único lugar santo donde Dios habitaba: pero Jesús ha afirmado que el templo de Dios visible sobre la tierra es ante todo Él mismo: “Destruyan este templo y yo lo reconstruiré en tres días” y hablaba del templo de su cuerpo. Y, como Jesús, el templo visible es el cristiano mismo, en el cual habita la plenitud de Cristo, por don del Espíritu Santo. La Iglesia somos nosotros y, mientras miramos con respeto a las iglesias de piedra o de ladrillos porque son un “signo” de nuestra fe, miramos con mayor respeto aún a todo hombre, templo de Dios, consagrado como imagen y semejanza de Él. Iglesia de Dios somos nosotros: somos nosotros los que tenemos que haber visible a Cristo, piedra fundamental sobre la cual el Padre ha construido su habitación en el mundo. Antes de construir las iglesias, nosotros debemos construir la Iglesia hecha de creyentes, a través del Bautismo, hecha visible por la Eucaristía, que testimonia con el amor su pertenencia a Cristo. Consagramos las iglesias con la dedicación de ellas a algún santo, pero sobre todo nos consagramos a nosotros mismos a Cristo, cuyo sigilo está impreso sobre nuestra frente con el crisma bautismal y la cruz por la cual somos signados.
Consagrados para una comunión de vida
Y así en nuestras iglesias o en nuestras basílicas respiramos aire de presencia de Dios precisamente porque están llenas de creyentes que continúan hoy en el mundo el camino en comunión con Cristo, haciendo visible la comunión con la solidaridad y el amor fraterno. De las puertas abiertas de la iglesia sale un río de agua viva, imagen del pueblo creyente que pulula por las calles de las ciudades y de las naciones: “e todo ser viviente que se mueva en alguna parte y llega al río vivirá”(1ª lectura, Ezequiel). Porque este río de fe y de amor fecunda la historia y hace fértiles lo siglos de presencia divina. Somos nosotros quienes consagramos las iglesias con nuestras obras de santidad: vamos a la iglesia para acoger el don de Cristo muerto y resucitado y salimos de ellas para consagrar al mundo entero, como habitación de Dios sin confines y sin exclusiones. En efecto, Dios habita en todas partes sobre la tierra y busca verdaderos adoradores que lo reconozcan presente en todas partes. Santa morada de Dios son todos los seres humanos, la naturaleza y los acontecimientos: todo creyente lo sabe y lleva a su iglesia el corazón que pulsa de toda su existencia. ¿Cómo cuidas este templo del Espíritu, que eres tú?...
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Y Las fiestas de la Semana
DOMINGO 9- Dedicación de la Basílica de Letrán. Santos: San Teodoro de Roma, mártir. Beata Isabel Catez de la Trinidad, religiosa. Fiesta (Blanco)
SAN TEODORO DE ROMA, del griego, "don de Dios"(siglo III). Mártir. La tradición indica que vive en Amasía, en el Ponto, actual territorio de Turquía. Es creyente de la religión cristiana. Es un soldado, que por negarse a adorar a los falsos dioses, es hecho prisionero y acusado en falso de haber prendido fuego a un templo pagano, por lo que, padeciendo múltiples tormentos, sucumbe quemado. En otros relatos se indica que, después de padecer tortura, es decapitado en el Ponto. Por su sacrificio, es venerado como mártir desde tiempo inmemorial. Después de su deceso, el pueblo teje leyendas en torno a él, atribuyéndole hechos extraordinarios como vencer a un dragón. Sus restos reliquia son venerados en la antigüedad en su sepulcro de Achaita (Tchourum, Turquía). También es conocido como Teodoro de Amasia el Recluta y, junto con san Jorge de Turquía (23 de abril) y san Demetrio de Tesalónica (8 de octubre), es uno de "los tres grandes soldados mártires" de la Iglesia católica oriental. Iconografía: con atuendo militar, como soldado, o a caballo, como general, venciendo a un dragón con una lanza. Protector del gremio militar.
LUNES 10. Santos: León Magno. Papa; Andrés Avelino, presbítero, y Juan de Ratzenburg, mártir. Memoria (Blanco)
SAN ANDRÉS AVELINO, del griego, "varonil" (1521-1608). Presbítero. Originario de Castronovo, Italia. De familia católica, en el bautismo recibe el nombre de Lancelote (común a Lando, del germánico, "lanza rota"). Un tío sacerdote le enseña las primeras letras, con la consecuente formación en la fe de Cristo. En su juventud supera las tentaciones contra la castidad y decide su vocación al sacerdocio. Inicia los estudios correspondientes y recibe la ordenación en 1545. Una vez iniciado su ministerio, profundiza en espiritualidad, asistiendo a los ejercicios de la Compañía de Jesús conocidos como "ignacianos", por su fundador san Ignacio de Loyola (31 de julio), así como por la dirección espiritual del presbítero Juan Marinomio, perteneciente a la orden de los teatinos. Continúa estudios en la ciudad italiana de Nápoles, hasta obtener el doctorado en derecho civil y canónigo; se convierte así en abogado eclesiástico y ejerce, en la curia napolitana (1547). Se distingue por su vida de piedad y amor a Dios; por este buen ejemplo, se le encomienda reformar el monasterio femenino de San Arcángel de Bajano, donde, para cumplir las Constituciones del mismo, trata de imponer la más estricta clausura. Su severidad y rectitud de vida no son aceptados, lo que provoca intrigas e, incluso, es herido en un atentado. Después de recuperarse, resuelve ingresar en la orden de los teatinos, donde viste el hábito (en 1556) y adopta el nombre de Andrés. En su profesión, adiciona a los tres votos conocidos, otros dos: aceptar la voluntad de Dios y perfeccionar su servicio a Él (1558). Por sus vastos conocimientos es designado maestro de novicios, superior en el monasterio de Nápoles y establece un instituto teológico (1558-1568). Es un acertado guía espiritual, por lo que obtiene numerosas conversiones. Nuestro Señor le otorga el don de profecía, así como el de taumaturgia (realizar numerosos y extraordinarios hechos milagrosos). Estando en Nápoles para celebrar la Asamblea Eucarística, sufre un ataque de apoplejía (pérdida súbita y total de conciencia y movimiento, producida por trastorno circulatorio en arterias cerebrales, en ocasiones mortal), el cual provoca su fallecimiento al pie del altar. El pontífice Clemente XI (1700-1721) lo canoniza en.1712. Iconografía: revestido con atavío sacerdotal, al desvanecerse ante el altar, al momento de expirar. Intercesor de los que padecen apoplejía y la muerte repentina. En la parroquia de San Cayetano de Thienne, atendida por sacerdotes teatinos, ubicada en Montevideo esquina Matanzas, Colonia Lindavista, Delegación Gustavo A. Madero, se venera a este singular santo y se aprecia un vitral con su imagen.
MARTES 11. Santos: Martín de Tours, obispo; Juan el Limosnero de Alejandría, patriarca, y Verano o Veranio de Cavaillon, obispo. Memoria (Blanco)
SAN VERANO O VERANIO DE CAVAILLON, etimología desconocida (590?). Obispo. Nace en Cavaillon, Provenza francesa. Llega a nuestros días la magnificencia de su caridad hacia los sacerdotes y fieles de su diócesis; por ello, es nombrado patrono de muchos monasterios. Fue notable su don de taumaturgia, sobre todo en la recuperación de enfermos mentales, prodigios que son recopilados por Gregorio de Tours. Lo referido contribuye a propagar, entre el pueblo, su fama de santidad. Por su gran modestia y humildad, se retira a vivir como ermitaño en las, entonces, solitarias tierras aledañas al monte Vauc1use. Peregrina a Roma. Se cuenta que al regresar de su viaje convierte al cristianismo a todos los habitantes de la ciudad de Albenga, Italia. Cuando llega a Francia, le eligen obispo de Cavaillon. Asiste al sínodo de Macon, donde defiende, con inteligencia y firmeza, la disciplina eclesiástica que debe prevalecer en la Iglesia. Hay una población en los Alpes franceses que lleva su nombre, ya que según la leyenda que cuentan hasta nuestros días, los habitantes del área de Fontaine de Vaucluse, conociendo la fama de santidad del obispo de Cavaillon, acuden a él para que, por su intercesión, Dios los libre de los ataques de un dragón, cuya petición tiene los efectos deseados, ya que el monstruo muere al estrellarse contra la montaña Luberon. En su honor y como agradecimiento, la población se llama Saint Véran. Su muerte, se supone, debe haber acontecido en su sede eclesiástica. Iconografía: en la iglesia de la citada población se venera una escultura donde aparece con el atavío propio de los obispos, báculo en mano y bendiciendo. Se le invoca para recibir ayuda en casos de enfermedades mentales. Existe otro santo con igual nombre, origen y cargo eclesiástico: San Veranio, obispo de Vence, población ubicada en la Provenza francesa (480?), quien es hijo de san Euquerio, obispo de Lyón, Francia, con quien suele confundirse al bienaventurado obispo de Cavaillon.
MIÉRCOLES 12. Santos: Josafat de Ucrania, mártir; Benito de Benevento y compañeros, mártires, y Agustina Livia Pietrantoni, religiosa. Memoria (Rojo)
SANTA AGUSTINA LIVIA PIETRANTONI, del latín, "perteneciente a Augusto" y "estar lívido, pálido", respectivamente (1864-1894). Religiosa. Es la segunda de 11 hermanos. Nace en Rieti, Italia. Sus padres la forman en el catolicismo. De su madre aprende a ser atenta y servicial con quienes le rodean. No cursa estudios formales. En su juventud es de trato amable y respetuoso; goza de una especial belleza, que le atrae numerosos pretendientes. Sin embargo, decide entregar su vida a Dios como religiosa. En 1886, en Roma, se involucra con las Hijas de la Caridad, congregación fundada por santa Juana Antida (23 de mayo), cuyo apostolado es la atención a los enfermos marginados, de acuerdo con la espiritualidad de san Vicente de Paúl (27 de septiembre). Un año después, pronuncia su profesión y es enviada a dar servicio en un hospital donde algunos enfermos hacen burla de la religión. Pese al ambiente hostil del nosocomio, Agustina sigue el ejemplo de su madre; atiende con caridad a los contagiados de tifo, tuberculosis y malaria. Dedica tiempo a la oración y a evangelizar a los pacientes que se acercan a ella, logrando que numerosos pecadores, al escucharla y ver su ejemplo de piedad, se conviertan y acerquen al Creador. Su generosa ayuda a los enfermos le causa contagiarse de tuberculosis; es atendida en el mismo hospital. En esa condición, por su simpatía y belleza, despierta los instintos malsanos de uno de los enfermos quien trata de violarla; al no lograrlo, la acuchilla. Cuando la joven agoniza, solicita a Dios y a María Santísima el perdón para su agresor. El pueblo, indignado por el asesinato, inicia su veneración, nombrándola "Mártir de la Caridad". La superiora de la congregación expresa de Agustina Livia: “... Fue el corazón y las manos de Cristo para los enfermos". Canonizada por el Siervo de Dios, Juan Pablo II (1978-2005) el 18 de abril de 1999.
JUEVES 13. Santos: Diego de Alcalá, religioso; Nicolás I el Magno, Papa, y Estanislao de Kostka, religioso. Beato Eugenio Bossilkov, mártir. Feria (Verde)
BEATO EUGENIO BOSSILKOV, del griego, "de estirpe noble" (1900-1952). Mártir. Nace en Belene, Bulgaria. Sus padres, Luis y Beatriz, son sencillos campesinos católicos. Para cumplir el deseo del niño, a los 11 años su madre lo acompaña a ingresar en el seminario de la Congregación Pasionista de Ores, en su país. Continúa estudios en Russee, donde demuestra ser un estudiante inteligente y alegre. Hacia 1915, cursa estudios humanísticos, noviciado y teología en Bélgica, así como filosofía en Holanda. Recibe la ordenación sacerdotal, acompañado por los suyos, en la Catedral de Russe (1926). Al año siguiente sus superiores lo envían a estudiar en el Pontificio Instituto Oriental de la Ciudad Eterna, donde, además, aprende siete idiomas. Con esta capacitación, al regresar a su patria se relaciona con las iglesias ortodoxas, manifestando su apertura al ecumenismo (acercamiento e integración entre iglesias de Oriente y Occidente). Es designado párroco en la Catedral de Bulgaria y después en Barsdarski, donde atiende con cariño a sus feligreses, en especial a los niños y es generoso con los marginados. Es nombrado obispo de la diócesis belga de Nicópolis (l947). En el ejercicio de su trabajo pastoral es testigo de la miseria del pueblo, así como de la opresión provocada por el comunismo y a fin de atender, espiritual y económicamente, las necesidades de sus coterráneos, organiza misiones populares. Pese a la persecución contra el clero, la expulsión de sacerdotes y la confiscación de los bienes eclesiásticos, con valor continúa la difusión del Evangelio y hace vigilias de oración por su feligresía. Al intensificarse el hostigamiento, expresa: "He tenido coraje para vivir, espero también tenerlo para lo peor, permaneciendo fiel a Cristo, al Papa, a la Iglesia. La ley que se nos ha impuesto es inaceptable. Rueguen por mi". Es arrestado en julio de 1952 y cuatro meses después, víctima de tormentos inenarrables, es fusilado en la cárcel de Sofía, Bulgaria. Tras el asesinato, el clero, confundido por los conflictos de la posguerra en esos países, al no localizarlo y sin enterarse de su muerte lo declara el "Obispo de ubicación desconocida", considerando que vive, quizás ocultándose de las persecuciones. En forma oficial, el jefe de Estado búlgaro confirma su deceso en 1975 o sea 23 años luego del hecho. Beatificado por Juan Pablo II, de grata memoria el, 15 de marzo de 1998.
VIERNES 14. Santos: Lorenzo O'Toole, obispo; Serapio de Argel, mártir. Beata Magdalena Morano, religiosa. Feria (Verde)
BEATA MAGDALENA MORANO, gentilicio de Magdala, ciudad de Galilea, del griego, Migdal, y del hebreo, "torre" (1847-1908). Religiosa. De origen italiano, nace en Chiere, Turín. Hija de Francisco y Catalina, es la sexta de ocho hermanos. Se le bautiza con el nombre de Magdalena Catalina. Sus progenitores son católicos de clase media. Su padre, un comerciante, al ver sus ganancias aminoradas por los conflictos y las crisis económicas en el país, resuelve trasladarse con la familia a la población Buttigliera de Asti, tierra natal de la mamá. Queda huérfana de padre a los nueve años de edad y para ayudar al sostenimiento de la familia colabora en el trabajo de su madre como tejedora. Gracias a la ayuda de un tío sacerdote, termina los estudios elementales. Antes de cumplir 15 años, el párroco del lugar le confía el colegio parroquial, donde demuestra dotes pedagógicas innatas y gana el dinero necesario para cursar la Normal y titularse como maestra (1864). Dos años después se le nombra profesora en el instituto municipal de Montaldo Torinese, donde destaca por su brillante labor educativa. Además, logra extender su misión formativa hasta llegar por medio de los alumnos a la feligresía del lugar, donde es reconocida por su labor apostólica como el "Ángel". Además de educar a menores, visita enfermos, así proporciona auxilio espiritual a los agonizantes y asistencia a los marginados. En la ciudad de Turín conoce a san Juan Bosco (31 de enero) el ilustre fundador de los institutos salesianos, a quien comunica el deseo de consagrarse a Dios. Él le sugiere ingresar en la congregación de las Hijas de María Auxiliadora, donde es recibida en 1878; pronuncia sus votos perpetuos dos años más tarde. En 1881, la maestra Morano es nombrada directora de un orfanato femenino ubicado en la provincia italiana de Trecastagni, en la isla de Catania, el cual es restaurado en los aspectos pedagógico, catequético y económico, en favor de las clases vulnerables. En sus 26 años de trabajo en la isla establece colegios, asociaciones, internados, casas de formación, etcétera. Siempre en continua unión con Dios y con un ejemplar espíritu de servicio; es una eficaz promotora vocacional y formadora de numerosas jóvenes en la Congregación. Por su capacidad administrativa, es electa superiora de las Hijas de María Auxiliadora en la provincia de Sicilia. Los obispos de Italia admiran las iniciativas que Catalina establece en beneficio del pueblo, por lo que solicitan su apoyo para organizar centros en beneficio de la promoción de la mujer. El obispo de Catania, el hoy beato José Dusmet (25 de septiembre), expresa de ella: "No he conocido a una religiosa tan activa, tan piadosa y afable como la madre Morano". Más adelante, el cardenal José Francica-Nava le encomienda coordinar la catequesis en las parroquias de la diócesis. Inicia con entusiasmo esa comisión; pero se le descubre un tumor no operable, el cual provoca su muerte. Beatificada por el Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005), el 5 de noviembre de 1994, en su visita pastoral a la Arquidiócesis de Catania.
SÁBADO 15. Santos: Alberto Magno, doctor de la Iglesia, y Leopoldo el Bueno de Austria, rey. Beata Lucía de Narni, laica. Vísperas I del domingo: 1a semana del Salterio Feria (Verde)
BEATA LUCÍA DE NARNI, del latín, "luz" (1476-1547). Laica. Hija de la noble familia Broccadelli, nace en Narni, Italia. Recibe formación en los valores evangélicos. Su niñez es plena en virtudes, por lo que queda de manifiesto la gracia del Creador en ella. Se dice que desde esa época es vidente y que "juega" con el Niño Jesús, a quien con cariño llama Cristarello. Aún pequeña hace voto personal de castidad; sin embargo, como era costumbre es ese tiempo, a los 12 años sus padres le indican que debe contraer matrimonio. Este enlace dura poco tiempo ya que, por las continuas desavenencias conyugales, Lucía se separa del marido. En 1494 ingresa como seglar con las terciarias dominicas en su tierra natal; de ahí pasa a Roma y después a Viterbo, donde es estigmatizada y recibe en su cuerpo las heridas de la pasión de Cristo en manos, pies y costado. Al parecer, de las citadas llagas emana un agradable aroma (1496). Dicho acontecimiento es certificado por médicos, teólogos y por el pontífice Alejandro VI (1492-1503). En Italia, el duque de Ferrara, admirado por la santidad de la joven, la nombra su consejera y manda edificar en Narni el monasterio de Santa Catalina de Siena, donde Lucía, como superiora, imparte instrucción a las damas que ingresan en la vida consagrada. Por desgracia, a la muerte del duque se suscitan intrigas por lo que es destituida del cargo. Continúa en el desempeño de los trabajos más pesados, en medio de humillaciones y privaciones. Esta penosa situación perdura por 39 años, los cuales soporta con ejemplar resignación, hasta su muerte acaecida en ese convento. Beatificada por Clemente XI (1700-1721) en 1710. También es conocida como Lucía Broccadelli. Iconografía: con hábito, en su cuerpo los estigmas de la Pasión, el Niño Jesús en sus brazos; al fondo se aprecia el convento donde muere.
tendré la oportunidad de que visites Pénjamo?...no se te olvide que acá estoy jijijijiji