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    Por el Padre Efren Silva Plascencia

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A PROCLAMAR Y HACER VIDA EL EVANGELIO

Por el Padre Efren Silva Plascencia

 

XXIX domingo del tiempo Ordinario. Ciclo “B” (DOMUND)

Lecturas:

Del libro del profeta Zacarías 8,20-23
Salmo 66
De la carta de san Pablo a los romanos 10,9-18

Del Evangelio según san Marcos 16,15-20

“Por ser Cristo luz de las gentes, este sagrado Concilio, reunido bajo la inspiración del Espíritu Santo, desea vehementemente iluminar a todos los hombres con su claridad, que resplandece sobre el haz de la Iglesia, anunciando el Evangelio a toda criatura (cf. Mc, 16,15). (LG 1). En este DOMUND-2009, “vehementemente” hemos de gritar, y en una doble dirección, que Jesucristo es “Luz de los Pueblos” Sí, una “claridad que resplandece sobre el haz de la Iglesia”.

La noche que necesita ser iluminada por la aurora

Necesitamos los católicos sentirnos bañados (bautizados) por la claridad que se nos ha dado en Jesucristo. Continuamente se nos dice que nuestra fe no sirve para nada, que es algo del pasado… Indudablemente nos viene muy bien la Jornada del DOMUND para darnos cuenta que los amigos de la noche nos necesitan, pero como aurora que llena de claridad devuelve colorido a la vida, apaga las luces de artificio que encendemos los humanos, y se comienzan a ver los caminos transitados por el Amor del caminante de Galilea llenando con la luz de la Resurrección la vida de aquellos pescadores que no cogieron nada en la noche, y que porque hicieron caso al maestro, una vez más, llenaron de nuevo las redes.

Ser luz y llevar la luz

La luz, que Cristo es para las gentes, no se puede concebir de otra manera, el mismo Señor nos lo dijo: “Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos.”(Mt 5 14-17). Aparece aquí esta segunda dirección del DOMUND. La luz que resplandece en la Iglesia es para anunciar “el Evangelio a toda criatura”. Los católicos celebramos en esta jornada que lo somos, que somos “universales”, que somos para todas las gentes, para todos los pueblos, y hoy muy especialmente para tanta gente entenebrecida, a nuestro alrededor, por el debilitamiento moral de unos criterios, de una ideología esta sí que más que trasnochada de aquel paraíso perdido donde el ser humano pensó que podía comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, esta vez con poder parlamentario para condenar a inocentes en el vientre de su madre. Por eso nos necesitan nuestros contemporáneos luminosos de Jesucristo. San Pablo con lenguaje militar nos indica la dificultad ambiente: “Por eso, tomen las armas de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y después de haber vencido todo, mantenerse firmes. (En pie!, pues; ceñida su cintura con la Verdad y revestidos de la Justicia como coraza, calzados los pies con el Celo por el Evangelio de la paz, abrazando siempre el escudo de la Fe, para que puedan apagar con él todos los encendidos dardos del Maligno. Tomen, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios; siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos… (Ef 6, 13-19)

Un doble reto: testimonio y ayuda

Que “el día de las Misiones” sea un doble reto en nuestra vida de católicos que han sido paralizados por los dardos acusatorios de la intolerancia, del egoísmo y la indiferencia, de una moral trasnochada… y nos lancemos a ser testigos de Jesucristo para los de cerca y los de lejos. Tan malos no seremos cuando recogemos cantidades de dinero que después gastan bien los misioneros. Dos cosas que tampoco aguanta nuestro mundo. ¿Y tú, las aguantas?...

Y las fiestas de la semana

DOMINGO 18. DOMINGO DE LAS MISIONES. Santos: Lucas, evangelista: Justo de Trifonia de Roma. (Verde)
SAN LUCAS, del latín, Lucannus, "matinal", "luminoso" (siglo I.) Evangelista y mártir. Se desconocen detalles de su infancia y familia. Quizás es oriundo de Antioquía de Siria. No pertenece al grupo de los Doce. Hace estudios avanzados para su época, por lo que al llegar a la edad adulta ejerce la medicina (Col 4, 14) y se convierte al cristianismo; es reconocida su amistad con el apóstol san Pablo (29 de junio), a quien acompaña en sus dos últimos viajes misioneros (Hch 27, 1 y ss ). Escritor de la tercera versión de los Evangelios sinópticos, basado en narraciones orales de los Apóstoles acerca de la vida y los hechos de Jesús, así como del libro de los Hechos de los Apóstoles, ambos escritos alrededor del año 80 d.C. En su libro del Evangelio hizo notable la misericordia y bondad de Jesús con los pecadores arrepentidos de sus faltas. A diferencia entre los otros evangelistas (Mateo y Marcos), nos proporciona una más amplia información sobre la Madre de Dios, lo cual le ha valido ser reconocido corno "el Cronista de la Virgen María", además de conceder a la mujer notable espacio en sus escritos. Lucas tenía una vasta cultura y conocimientos en el arte de escribir; por lo tanto, da a conocer las fuentes en las que basa sus mensajes (Lc 1, 1-4). Tras el martirio de san Pablo, tal vez evangeliza en Italia, Macedonia, La Galia y Dalmacia. Muere mártir, víctima de las persecuciones de la época, posiblemente en Bitinia, Asia Menor o en Patras, Grecia. Su veneración se pierde en los anales de la historia. Iconografía: con túnica y manto de la época, escribiendo su Evangelio; como atributo, a su lado un toro, referente a que al iniciar sus escritos narra el sacrificio de Zacarías en el templo de Jerusalén. Protector de escritores, pintores, médicos y farmacéuticos.


LUNES 19. Santos: Juan de Brébeuf e Isaac Jogues y compañeros, mártires; Pablo de la Cruz, fundador, Pedro de Alcántara, presbítero. Feria (Verde)
SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, del arameo, "piedra", "roca" (1499-1562). Presbítero. Nace en Alcántara, Extremadura, España. Hijo de padres acaudalados; es bautizado con el nombre de Juan y recibe formación en Cristo. Desde 1511 estudia en la Universidad de Salamanca. En 1515, definida su vocación al sacerdocio, viste el hábito franciscano y hace sus primeros votos con el nombre de Pedro, en el convento de los Majarretes, Extremadura, donde inicia sus estudios eclesiásticos. Continúa en los conventos de Monroy y en San Gabriel de Badajoz (1521). Al término de su academia es ordenado sacerdote. Se desempeña como superior de algunos conventos y es electo superior provincial de San Gabriel (1538). Algunos biógrafos citan que escribe su Tratado de la oración y de la meditación por estos años, aunque otros mencionan que es en 1557; el propósito de este interesante escrito es ofrecer "...alimento evangélico a los hijos pequeños de Dios", redactado en forma breve y clara como un pequeño volumen con la finalidad de hacer "...su precio reducido y accesible a los más pobres", según expresa fray Pedro. Desarrolla amplio apostolado, establece conventos, visita a sus hermanos a quienes manifiesta el deseo de reformar la orden para apegarla al ideal franciscano. Nuestro santo vive en estricta obediencia a la Regla, en penitencia extrema; por sus permanentes ayunos y flagelaciones se ve delgado al extremo, su austeridad era absoluta; su celda, por el tamaño, no le permitía estar de pie, sólo está encorvado y acostado encogido, ya que es menor a su estatura; está forjado en la oración contemplativa y el compromiso evangelizador. Al terminar su cargo provincial hacia 1541, viaja a Portugal, llega a las montañas de la Arrábida y, con un grupo de franciscanos de ideas afines, construye las ermitas para vivir de acuerdo con su reforma, en total apego a la oración, la pobreza y la penitencia; sus frailes son conocidos como "descalzos" o "alcantarinos". Esta forma de vida es aprobada por el ministro general (1542), quedando fundada la custodia de la Arrábida, primera de su reforma. En 1554 se celebra el Capítulo General en Los Majarrés, Rioja, España, queda él sin oficio y se le autoriza para hacer vida eremítica en Santa Cruz de Paniagua y en el Palancar. En dicho lugar adapta una pequeña casa donada, que sirve de convento y donde asombra a sus contemporáneos por su extrema disciplina. Realiza amplia labor apostólica por Extremadura, atiende con largueza a los pobres y enseña el catecismo a los niños; se relaciona con los personajes más importantes de su país de quienes se convierte en guía espiritual. Hace continuas visitas a Roma, como representante de los franciscanos reformados de España. Propicia la edificación de los monasterios en Oropesa, Elche, Aspe, Aldea del Palo, etcétera, para albergar a las nuevas vocaciones. Dios le dota con el don de realizar milagrosas curaciones y prodigios como sacar con vida a un niño ahogado en un pozo, entre otros; son constantes sus éxtasis y levitaciones, así como las numerosas conversiones de pecadores. En 1560 conoce en Ávila a santa Teresa de Jesús (15 de octubre), de quien a la postre es su consejero. Quizás es cuando conoce en Arenas la ermita de San Andrés del Monte, la que le ofrecen para la construcción de pequeñas ermitas para sus frailes; por lo mismo ahí radica (1562) y la feligresía conoce su apostolado y admira su santidad. Poco después, se le recrudece una antigua enfermedad, además de una llaga en una pierna y fallece en el convento de Arenas, el cual, a partir de entonces, se conoce como Arenas de San Pedro; es sepultado en la ermita de San Andrés. Es canonizado por Clemente IX (1667-1669) en 1669. Después de 1757, sus reliquias son trasladadas a la capilla del convento de Arenas, donde se veneran. Patrono de Coria-Cáceres y Extremadura, en España, y de Brasil, en América del Sur. Una plegaria para invocar a este santo es: "Rogad, Pedro, por nosotros a la Divina Bondad, para que así consigamos Su Soberana Piedad. Amén".

MARTES 20. Santos: Artemio de Egipto, mártir y Adelina Mortain, Abadesa. Beato Contardo Ferrini, laico. Feria (verde)
SAN ARTEMIO DE EGIPTO, del griego, perteneciente a Diana" (siglo IV). Mártir. El santo titular en el Santoral de esta fecha es de culto inmemorial y no son conocidos detalles de infancia ni de su familia. Se aportan datos cuando en la edad adulta es funcionario en el gobierno de Constantino el Grande (274-337), en Egipto. Pese a no ser cristiano se apiada de los que si lo son, protegiéndolos de las penas corporales que les impone Juliano el Apóstata (331-363). Al parecer, Artemio manda demoler templos y estatuas de los falsos dioses, quizá convencido de las enseñanzas del Redentor. Por lo anterior, "el Apóstata", dándole trato de cristiano, lo manda torturar, ultimándole por decapitación.

MIÉRCOLES 21. Santos: Celia o Celina de Lyon, viuda; Malco de Siria, monje, e Hilarión de Gaza. Feria (Verde)
SANTA CELIA O CELINA DE LYON, del latín, nombre de una gens romana (siglo V). Viuda. Se citan pocos datos fieles de su biografía. Es una dama francesa, que vive en Cerny; se distingue por ser piadosa, creyente de la religión verdadera y practicante de las obras de misericordia; se dice que por sus méritos el Señor la premia al concederle ser madre de dos hijos —a pesar de su avanzada edad—; uno de éstos es san Remigio (1 de octubre), obispo de Reims. Después de una vida santa muere y es sepultada cerca de Lyon, Francia. Por sus buenas obras, el pueblo inicia su veneración inmemorial. Asimismo, se sabe que sus restos-reliquia son destruidos en época de la Revolución Francesa (1789-1799). También es conocida por los nombres de Celia, Celine, Cilina o Cilinia.

JUEVES 22. Santos: Elodia y Nunilona de Huesca, mártires, y Donato de Fiéosle, obispo. Beato Timoteo Giaccardo, presbítero. Feria (Verde)
BEATO TIMOTEO, GIACCARDO, del griego, "el que honra a Dios" (1896-1948). Presbítero. Nativo de Narzole, Cúneo, Italia. Sus humildes y cristianos padres, Esteban y María, lo bautizan con el nombre de José Domingo. Desde los cuatro años frecuenta el templo del lugar, con fervor y formalidad. En 1908 conoce al sacerdote beato Santiago Alberione (26 de noviembre), que ayuda en la parroquia de su tierra natal y le manifiesta su deseo de consagrarse a Dios, pero por no contar con recursos le es difícil realizar los estudios. Por fortuna el padre Alberione logra que ingrese en el seminario italiano de Alba y en 1912 viste el hábito. Una vez fundada por el citado padre la congregación o Sociedad de San Pablo (paulinos), en 1919, José Domingo, quien desde ahora se llama Timoteo, recibe la ordenación sacerdotal, siendo el primer presbítero de dicha Sociedad, cuyo apostolado es —hasta nuestros días— la difusión del Evangelio a través de los medios de comunicación social. El ejercicio de su ministerio es para todos ejemplo de oración y dedicación a las ediciones; expresaba: "El apostolado de la prensa debe iluminar, sostener, vivificar y abrazar a todos los apostolados, ejercitándolos con sus apóstoles. Por otra parte, éstos deben ser la gloria de Cristo Maestro". Es director del semanario Gazzeta de Alba y de la revista Vida pastoral. Cada día dedica una hora para la adoración al Santísimo, de ello recibe la fortaleza de mente y espíritu para su ministerio y su trabajo. Una vez que la congregación sienta las bases de la obra, el padre Timoteo es enviado a Roma, donde establece la casa de los paulinos y continúa con las publicaciones; asimismo, indica: "Yo no he desempeñado nunca misiones de iniciativa, sino de educar, plantar y arraigar nuestra Sociedad de San Pablo sobre la Iglesia de Roma y la roca de san Pedro, sobre la apostolicidad de san Pablo, y he observado la paciencia de Dios a la hora de cumplir "humano modo" este ministerio de enormes dificultades...". Tiempo después regresa a Alba, cuando crece la congregación y nace la rama femenina de las paulinas (1936). Siempre es el maestro que precede a todos con su ejemplar trabajo, enseñando a los seminaristas el apostolado o bien con un acertado consejo; es el alma de la familia paulina. Pero de repente se presenta una leucemia que termina con la vida de este ministro del Señor. Sus reliquias reciben veneración en el santuario de María Reina de los Apóstoles en Roma; en el epitafio de su sepulcro queda grabado uno de sus pensamientos: "Yo te pido, Jesús, Divino Maestro, que mi sepulcro sea semilla de virginidad, y mi paraíso, una irrigación". Es canonizado por el Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005) en 1989. Iconografía: en fotografía con hábito paulino.

VIERNES 23. Santos: Juan de Capistrano, presbítero; José Bilczewski, fundador, y Teodoro de Antioquía, mártir. Feria (Verde)
SAN JOSÉ BILCZEWSKI, del hebreo, "Dios acrecentará" (1860-1923). Fundador. Nativo de la población polaca de Wilamowice y miembro de en una familia de campesinos; cursa sus primeros estudios en su ciudad natal y en Kety; los secundarios, en Wadowice. Ingresa al seminario diocesano de Cracovia. Se ordena sacerdote en 1884 y —por sus sobresalientes dotes— se le envía a Viena donde se doctora en teología; prosigue su preparación en las universidades de Roma y París. Culmina en la universidad Jaguellónica de Cracovia. En su diócesis brilla por su trabajo pastoral. En 1892 es nombrado profesor de teología en la Universidad de Lvov (actual territorio ucraniano). Por su capacidad intelectual, es nombrado decano de la Facultad de Teología y posteriormente electo rector de la citada casa de estudios. Su gran carisma, preparación intelectual y dotes como pastor son muy apreciados por sus alumnos y sus compañeros maestros, quienes le admiran, quieren y respetan. El gran trabajo desempeñado no es obstáculo para el desarrollo de su inquietud científica ni para impedir que escriba varias obras de arqueología cristiana. En 1900 es nombrado arzobispo de Lvov; en su toma de posesión expresa lo que sería el principio de su misión: "Darse en holocausto por la causa de la santa Iglesia". Su arquidiócesis es presa de un profundo caos social, religioso, económico y de disputas entre etnias y grupos religiosos, lo cual pone a prueba su espíritu y vocación. Los problemas son aminorados gracias a su entrega; las fuerzas las obtiene de su constante oración y de su sólida confianza en el Creador. Es reconocido ampliamente por la feligresía por su humildad, comprensión, incansable trabajo y amor al Señor y al prójimo. Promueve con especial énfasis el culto al Santísimo Sacramento y la frecuente comunión. Vela porque los sacerdotes de su diócesis cumplan su misión siguiendo los lineamientos señalados por la Santa Madre Iglesia, encargándoles no descuidar la formación de los pequeños, velar por la unidad de las familias y de las etnias, promover las vocaciones sacerdotales, los grupos parroquiales y la protección y los consuelos de los desamparados. Es artífice de la construcción de escuelas, iglesias, monasterios, asilos, etcétera. Lucha contra la injusticia y, no pocas veces, se enfrenta con patrones, autoridades y terratenientes para defender los derechos de sus feligreses. Tanta labor en beneficio del prójimo genera el respeto, la admiración y el reconocimiento aun de sus enemigos y detractores. Su vida; ejemplo de valores cristianos llega a su fin en Lvov un 20 de marzo. Según sus indicaciones, sus restos reposan en el "Cementerio de los pobres". Es canonizado por Su Santidad Benedicto XVI el 15 de octubre 2006.

SÁBADO 24. Santos: Rafael Guízar y Valencia, obispo; Antonio María Claret, fundador, y José Le de Vietnam, mártir.
SAN RAFAEL GUÍZAR Y VALENCIA, del hebreo, "Dios ha sanado" (1878-1938). Obispo. Este especial santo mexicano, de expresiva sonrisa y apostolado realizado con gran esfuerzo en época de la persecución religiosa en México, nace en Cotija, Michoacán, México, y es bautizado con el nombre de Rafael; es hijo de padres católicos, que le procuran esmerada formación e instrucción en su tierra natal, así como después en el colegio de padres jesuitas en la Hacienda San Simón, cercana a la misma. Demuestra su inteligencia, además de su habilidad en la ejecución de instrumentos musicales. No es apegado a Dios ni se esfuerza por asistir a la iglesia; sin embargo, Dios ya lo tiene reservado para su servicio; sucede que en una tarde de tormenta se refugia en el santuario de Nuestra Señora del Barrio, donde permanece en devota oración. Se retira del lugar con el rostro radiante y por disposición divina, poco después define su vocación al sacerdocio. Así, con la aceptación de sus padres, ingresa en el seminario de Zamora, Michoacán, en 1894. Al término de los estudios, es ordenado sacerdote; celebra su primera misa, el 6 de junio de 1901, en la parroquia de su tierra natal. Ocupa los cargos de docente y director espiritual en el seminario; al mismo tiempo, establece colegios en Zamora, Michoacán, ciudad de la qué es nombrado canónigo de la Catedral; establece planteles en Tulancingo, Hidalgo, y Cuernavaca, Morelos. Es acompañante en las visitas pastorales del obispo de Zamora, el Siervo de Dios Don José María Cázares —1832-1909—, mexicano, (en proceso de beatificación), lo que le sirve para obtener valiosa experiencia, haciendo en cada visita una especial labor evangelizadora con la feligresía. Realiza amplia misión en varias ciudades de la República Mexicana, con la meta de "ganar almas para Dios". Promueve en forma incansable la devoción a la presencia de Nuestro Señor Jesucristo en la Eucaristía y a María Santísima. Funda en Jacona, Michoacán, la cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza, patrona del lugar, así como los Misioneros Esperancistas. Redacta, con lenguaje comprensible para los lugareños, un catecismo, con la finalidad de instruir en la doctrina cristiana a la feligresía de todos los lugares donde predica; aun en la actualidad es útil esa sencilla gran obra (1907). Sin embargo, pese a su carácter afable y a su encomiable servicio a la comunidad, sufre de calumnias por medio de un agresivo anónimo escrito por un ex seminarista, lo cual es causa de que el padre Rafael sea suspendido de su ministerio sacerdotal. Termina este penoso asunto cuando el autor confiesa su falta en público; hasta entonces, el fiel sacerdote continúa en su ministerio. Durante los problemas sociopolíticos suscitados durante la Revolución Mexicana (1910-1921), no obstante las constantes persecuciones contra la Iglesia católica en nuestra patria, prosiguió su ministerio. Predica, a la vez que atiende enfermos y moribundos, para lo cual se disfraza de vendedor y, cruzando entre las balas y la tropa, se acerca a los heridos para ayudarlos a bien morir, llevando oculta la sagrada comunión. En 1913 y 1931 es desterrado, pero logra continuar con su ministerio en la isla de Cuba. Exiliado, sigue su ministerio en Cuba, el sur de Estados Unidos, Venezuela, Guatemala y Colombia, donde se le recuerda por su caridad y largueza con los marginados. De su trabajo en La Habana, citamos haber establecido fructíferas misiones; hasta que en 1919 se le otorga el cargo para ser obispo de Veracruz, en la diócesis de Xalapa, y logra ocupar el cargo a partir del 9 de enero de 1920; lugar donde auxilia a los afectados por un terremoto y dispone que el dinero recaudado para hacerle una recepción en el obispado se dedique a la atención de los damnificados. Se distingue por su amplia misión episcopal entre 1920 y 1938, realiza visitas pastorales a todo el estado; asiste a los marginados, atiende la formación de futuros sacerdotes, administra los sacramentos, catequiza a niños y adultos; además, organiza coros, dirige horas santas, etcétera. Este varón ejemplar, hombre de oración y fiel devoto de la Virgen María, supera las dolencias y los malestares producidos por su flebitis crónica y la diabetes, los que, por los insuficientes avances en la medicina de su época, provocan su muerte a los 50 años de edad, en la ciudad de México. Sus restos-reliquia son trasladados para ser sepultados en Xalapa. En 1950, para efectos de identificación en la causa de beatificación, se realiza la exhumación del cadáver encontrándose incorrupto, por lo que son colocadas sus reliquias en una capilla de la Catedral de la que es su diócesis. Su Santidad Benedicto XVI lo canoniza el 15 de octubre de 2006. Iconografía: en fotografías, con atuendo común a los obispos y una afable sonrisa en los labios.


Sugerencias, comentarios, etc. siltla@hotmail.com , remedios_penjamo@live.com.mx

 
 

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