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BENEDICTO XVI: “CARIDAD EN LA VERDAD”

Por el Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez

 

Su Santidad Benedicto XVI, al haber hecho pública su tercera Encíclica, denominada Caritas en Veritate (“Caridad en la Verdad”), puso clara la posición de la Iglesia católica, la religión cristiana con el mayor número de adeptos en el mundo, respecto a un tema que se ha mencionado mucho desde que se inició la crisis económica global, hace unos meses, me estoy refiriendo a la relación entre la ética y la actividad económica.

Igualmente el Papa señala que es necesario reformar la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con lo cual se une en su pensamiento y reclamo a la serie de grupos que piden eso mismo, como consecuencia de la globalización y los acelerados cambios geopolíticos que están ocurriendo en el mundo.

El documento, y esto no fue casualidad, emergió el día anterior a que iniciara la reunión cumbre del G-8, conformada por las ocho naciones más industrializadas del planeta, en Italia con la presencia de más de 30 Jefes de Estado.

Por su contenido tan actual, el documento del Obispo de Roma tiene gran importancia y merece ser analizado a la luz de los cambios necesarios, para que se reduzca el tiempo de la recuperación de la normalidad económica mundial, y no desde la perspectiva miope de considerar que un líder religioso esta por eso mismo descalificado para hablar de un tema como la economía y la política que caminan juntas.

Existe una tendencia a dejar de considerar erróneamente, que esta actividad humana se encuentra ajena a los alcances de la ética y de la moralidad. Desde la perspectiva de Su Santidad Benedicto XVI, que necesita ser puntillosamente analizada, se necesita hacer un esfuerzo para evitar que la pobreza extrema y las desigualdades pongan en peligro a la democracia.

Es en este punto donde la Encíclica se vuelve más interesante, porque la economía, si no se encauza dentro de reglamentaciones específicas, se convierte necesariamente en uno de los verdugos de la democracia. Los términos como egoísmo, codicia y falta de solidaridad, así como la importancia del bien común, deben ser analizados desde una perspectiva nueva, debido a que circunstancias como la especulación financiera y otras distorsiones se convierten en creadores de pobreza, al destruir la riqueza.

Muchas de las Encíclicas papales se han caracterizado por su profundo contenido social, y ésta no es la excepción. Pero esta vez sus argumentos son esgrimidos mientras el mundo se encuentra preparándose para tratar de capear la tempestad económica con sus efectos terribles en la calidad de vida de los seres humanos como resultado de lo que el Pontífice califica como “capitalismo exacerbado”.

La realidad actual otorga espacio a que se hagan revisiones a los conceptos económicos cuando no están sostenidos en principios éticos que deben incluir los derechos de todos los segmentos de la sociedad en todos los países del mundo.

La voz del Papa Benedicto XVI coincide con la de millones de seres humanos del planeta, sobre todo con la de aquellos que fueron víctimas de los abusos, y en particular, de las inmoralidades. En ese sentido el guía espiritual de la religión católica se adelanta en las decisiones que emanaron de la reunión del G-8 en Italia.

Decisiones que con seguridad serán tomadas como parte del avance de la sociedad humana, entre ellas la de otorgarle al mercado la importancia que realmente tiene cuando no se desboca.

Benedicto XVI es un intelectual moderado que avanza muy cuidadosamente. El desconfía de la ideología y se orienta, en lo que le sirve a la comunidad. El mercado no es “satanizado”, pero el Papa cree propicio recordar el necesario papel del Estado. Los países ricos no son acusados pero Su Santidad advierte que se tiene que tener en cuenta el desarrollo pleno de la humanidad.

¡Hasta el próximo análisis…!

ESCRIBEME: e-mail: danielgorosito@prodigy.net.mx