La Secretaria de Estado Hillary Clinton, desarrolló una gira relámpago por seis países latinoamericanos en tan solo cinco días. El objetivo de la misma que inició en Sudamérica y culminó en América Central fue conocer a nuevos mandatarios de la región, reafirmar nexos con algunos aliados y tratar de recuperar espacios continentales que hoy parece estar perdiendo Estados Unidos.
La gira inició en Uruguay, donde asistió a la toma de mando del nuevo presidente José Mujica. Allí Hillary declaró que “Uruguay era un ejemplo para todo el mundo”, refiriéndose obviamente a su sistema democrático y al elevado grado de civismo de sus habitantes.
También fue a presentar la solidaridad estadounidense con el pueblo chileno que atraviesa por una tragedia de dimensiones apocalípticas. Pero lo más importante de la gira era la escala en Brasil, donde no logró convencer al canciller Celso Amorim que su país brindara el apoyo a las sanciones que se pretenden implementar contra el programa nuclear iraní.
Aunque ambos coincidieron que Irán no debe desarrollar armas nucleares, Brasil no cedió a la presión estadounidense. “No se trata de que Brasil se niega a unirse a un consenso (de sanciones a Irán), no es por presión que se negocia” expresó Amorim. “Creemos que hay posibilidad de llegar a un acuerdo”.
Según la opinión brasileña este acuerdo, se basa en que Irán entregue su uranio para que sea enriquecido por la comunidad internacional para asegurar que no lo lleve a un nivel de enriquecimiento que permita fabricar armas nucleares.
Ante esto Hillary Clinton expuso que Estados Unidos desde hace más de un año desea negociar, pero que el gobierno iraní no ha mostrado interés en ello, que el presidente Obama ha “extendido su mano abierta” y no ha recibido respuesta.
Mientras que el presidente Luis Inácio Lula Da Silva ya había dejado las diferencias en evidencia cuando días pasados había dicho: “No es prudente empujar a Irán contra la pared, lo prudente es establecer negociaciones.” “Yo quiero para Irán, lo mismo que para Brasil, utilizar la energía nuclear para fines pacíficos”.
Recordemos que Lula recibió en noviembre del 2009 al presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, a quien instó a negociar con la comunidad internacional y apoyó que ese país tenga un programa nuclear civil. El líder brasileño tiene previsto viajar a Teherán en mayo. Brasil no ha hecho más que reafirmar el apoyo a la opción diplomática frente al programa nuclear iraní.
Si bien a Estados Unidos le hubiese convenido que Brasil, como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas apoyara la casi segura imposición de sanciones económicas a Irán, no lo consiguió.
Pero me pregunto si la posición de Itamaraty, no será parte de un plan delineado cuidadosamente para que Brasil obtenga una posición más fuerte en los conflictos del Medio Oriente y pueda incluso entrar como “mediador” para así consolidar más a nivel internacional su imagen de potencia emergente y lograr el tan ansiado lugar permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
¡Hasta el próximo análisis…!
Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez
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