“La transparencia y el Estado de Derecho serán la base de mi mandato”, afirmó el Presidente de Estados Unidos Barack Obama, en su primer día de gobierno.
Y lo está cumpliendo, la acertada decisión de ordenar cerrar el centro de detención en la base militar de Guantánamo en territorio cubano, evidencia su respeto por el imperio de la ley y de los derechos humanos.
Guantánamo, llamada “la cárcel sin ley”, se abrió en enero del año 2002 luego de la intervención de Estados Unidos en Afganistán, en su lucha contra el terrorismo.
Sin embargo, las detenciones indefinidas, la falta de juicios legales justos y los inhumanos y aberrantes tratos dados a los presos, hizo que la base naval fuese comparada por Amnistía Internacional con el “Gulag” soviético y se convirtiera en una afrenta contra el mundo civilizado.
El Presidente Obama ha dado una ejemplar lección de humanismo y apego a la legalidad con esta medida. En su primer acto de gobierno suspendió por cuatro meses los juicios contra los sospechosos de terrorismo detenidos en la prisión mencionada.
Al día siguiente ordenó el cierre del controvertido centro carcelario, y dictó normas para prohibir los cuestionados métodos usados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), como la tortura entre otras.
Celebramos la valerosa determinación de Obama de prescribir estas ignominias. Se observa coherencia en sus actos, pues coinciden con la magistral declaración de principios que entregó el día de su juramento y que a continuación transcribo:
“En cuanto a nuestra defensa común, rechazamos como falsa la elección entre nuestra seguridad y nuestros ideales. Nuestros Padres Fundadores, enfrentados a peligros que apenas podemos imaginar, redactaron una Carta para garantizar el imperio de la ley y los derechos humanos”.
La seguridad nacional de un país y los derechos fundamentales de sus habitantes no son incompatibles.
El Primer Mandatario estadounidense se muestra como un verdadero defensor de los Derechos Humanos, ya que se comprometió a aplicar la Convención de Ginebra a los 245 sospechosos de terrorismo actualmente retenidos en Guantánamo, legislación que allí fue ignorada por el ex Presidente George Bush.
La comunidad internacional recibió muy favorablemente la noticia del cierre de la prisión de Guantánamo.
No obstante, tanto Estados Unidos como esa misma comunidad de naciones tienen un reto enorme que cumplir: decidir el futuro de algunos de los presos considerados peligrosos, de tal suerte que se respeten el Derecho Internacional y los Derechos Humanos, y a la vez se avance en el camino hacia la paz mundial.
¡Hasta el próximo análisis…!
Lic. Washington Daniel Gorosito Pérez
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